Aún ya siendo Cristianos nuestro orgullo nos puede alejar de Dios y de Su propósito para nuestras vidas.
"Aunque el Señor es grande, se ocupa de los humildes, pero se mantiene distante de los orgullosos." Salmos 138:6Como humanos imperfectos que somos nos equivocamos constantemente. No importa cuan sabios, inteligentes o educados en la Biblia seamos, nuestra naturaleza pecaminosa nos hace fallar vez tras vez.
"Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad;" 1 Juan 1:8
Una de nuestras fallas más grandes es que a causa de nuestro orgullo muchas veces no reconocemos, o tardamos en reconocer, nuestros errores. Esto nos lleva a vivir una "falsa vida", un espejismo que nos aleja de la voluntad de Dios al creer que estamos bien cuando en realidad estamos muy mal.
Cuando finalmente nos humillamos y reconocemos nuestras ofensas delante de Dios, recibimos perdón y somos restaurados a esa vida plena que Jesús nos ha prometido. Volvemos a caminar en Su voluntad y a gozarnos en cumplir con Su propósito para nuestras vidas.
Te exhorto a tomar un tiempo para reflexionar en esas cosas que te han estado alejando de Dios. Ven delante de Él con humildad, confiésale tus pecados y recibe ese perdón que tanto anhelas y necesitas.
"Pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad." 1 Juan 1:9
Te dejo con este pensamiento: "La distancia entre Dios y nosotros la determina nuestro arrepentimiento."
Si esta nota ha sido de bendición para ti, por favor compártela con tus amigos. ¡Gracias!
Por Emanuel Betances / Se permite la reproducción citando la fuente
ebetances.com
Twitter.com/ebetances
Facebook.com/emanuelbetances
Plus.Google.com/+EmanuelBetances


¡Nunca permitamos que haya brecha entre Dios y nosotros; reconcilíemonos con Él!
ResponderBorrar